El cristal está frío. Pero me gusta sentirlo así, mientras las gotas me hacen cosquillas desde el otro lado.
El cristal está empañado. Pero me gusta verlo así, y dibujar en él un "no te olvido" del revés, para que lo leas desde el otro lado.
A veces la lluvia me persigue hasta dentro de casa, se acuesta conmigo. Me retuerzo y la envuelvo. La abrazo. La mimo, incluso.
A veces creo que yo soy la lluvia. El sudor, la sangre, la saliva, el flujo.
Me despierto en una charca, empapada. Pero no tengo frío. Me incorporo y al instante, me desoriento. Estoy atrapada en la inmensidad. Dudo. Me asfixio.
Ahora soy yo la que está del otro lado. Tú estás dentro. Me escribes, pero no del revés.
No logro entenderte. Te grito al vacío. Sólo se descifra un llanto etéreo y frío.
Al fin estaba soñando, sin ti y contigo.
René Aubry. Seduction.
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