De tú a tú.
Ya no sé si se creó antes la gallina o el huevo. Ya no sé si estando perdida me busqué o si fue del revés.
Sólo noto que el tren se ha paralizado en la estación de la desgana. Del querer sin poder. Del intentar sin conseguir. Del pensar sin sentir.
A veces me harto de correr incesantemente sin atraparme. A veces me siento en el portal esperándome, por si me arrepiento y vuelvo pidiendo perdón. A veces me cuesta empezar el día y salir de cama porque aún no llegaste y sigo esperándome. A veces soy incapaz de irme a dormir sin mí.
Y todo carece de sentido porque tú (yo) no estás (estoy).
Han robado mi alma. O yo vendí hasta el recuerdo de habérsela regalado al diablo.
-Desinteresada, indecisa, bloqueada, ausente, vacía, fría-.
Cojo un álbum y repaso mis fotos. Como si me echase de menos. Como si necesitase verme para recordarme. Pero, quién es esa chica? Me suena de vista. Se parece a alguien que tropieza con mi espejo por las mañanas. Se parece, vagamente.
Y así transcurren mis días, jugando a Pulgarcito. Dejándome pistas confiando en que algún día, aunque sea por engaño, llames a nuestra puerta.
Sin saber que hacer mientras, sin capacidad para ser algo diferente, te espero dentro, con los pies al calor del fuego apagado.
Atentamente, yo.
(Te echo de menos).
domingo, 11 de mayo de 2014
martes, 6 de mayo de 2014
I.T."V". emocional.
Son las tantas de la madrugada y la poesía, como siempre a esta hora, brota. Fluye entre saliva, cansancio y sudor.
Entre una incipiente metástasis de alcohol, te busco. Te miro.
Y me guardo ese instante con un fin eterno, donde los silencios son balas con carga radioactiva, auto-destructiva. Suicidios ordenados y planificados. Desesperación en busca de vida.
Escucho mil veces la misma canción, la melodía que genera tu forma de respirar, tus pasos, tus miradas (un tanto perdidas, a veces).
Y me pregunto; por qué?
Seré yo el espejo donde se pierden tus pupilas? donde se ahogan tus risas? donde estallan tus llantos?
Es difícil querer de forma prohibida. Con una señal de stop en cada tramo, o peor aún, un ceda el paso.
Querría ahora inventarme contigo mil historias nuevas, rescatar tesoros escondidos, bucear océanos aún no explorados. Jugar un rato más con el reloj. Reírnos de sus rutinarias agujas, desafiantes desde nuestra posición. Dándole un sentido a todas esas horas antes perdidas. Pilotando la nave del tiempo estancado.
Me gustaría que tus besos supiesen a despreocupación. Que tus miradas se estableciesen de forma estable. Que me tocases de forma honesta.
Harta de pensarte en silencio. De que me expliques sin decirme la verdad. De perseguirte por un laberinto de misterio e incertidumbre. Harta. Te escribo a las 6 de la madrugada, mientras las convenciones sociales duermen, para que no temas si decides quererme.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)