sábado, 2 de agosto de 2014

Eco.

Nos mató la habitación del silencio, como a tantos prisioneros injustamente encarcelados.
Pero se nos cerró la puerta del otro lado, quedándonos atrapados. Con tiempo y sin sentencia.
Entonces se apoderó la desesperación, la ira y la impotencia. Hasta que nos dimos cuenta de que sufrir era entonces en vano. Estábamos solos; completamente abandonados. Sin normas del bien y el mal; sin ética y sin moral. Sin un lugar para desarrollar la razón, sin sentido. La cordura se hizo locura y viceversa hasta que nos aburrimos de intentar pensar después de trescientas cuarenta y siete horas mirando hacia una pared en blanco.

Nos cansamos de no encontrarnos pero eso nos recordó que en vida ya nos había pasado. Pero nos habían salvado las normas que tanto nos habíamos saltado.

Me jugaría el cuello por un sorbo de eco.

jueves, 5 de junio de 2014

Waitin' on u.

"Someday we may meet
Far away from friends 
Nothing in our way
Just us face to face".


Y me apetece escribirte. Plasmarte en papel.
Porque aún eres abstracto. Porque aún no me sé dibujar tu cara de memoria.  Porque son muchas las melodías que me recuerdan a ti, que crean un tú, imaginario (abstracto).
Contigo me gusta el no saber, el jugar a la primera vez, a sorprenderse.
Y sin miedo a sentir, me lanzo al vacío de la incertidumbre contigo, y del pasado sin ti. Sin mi. Con nadie.
Susurraré tus buenos días con pequeñas notas, pistas de tu vago recuerdo al despertar de que mis sábanas serpentean por casa en tu búsqueda, hasta el alféizar, donde te canto a besos los atardeceres. Esos que me enseñas, disonantemente lejos, y al mismo tiempo cerca.

Suspirando por un reencuentro contigo, te espero, donde se ven los días morir, para renacer abrazados a la esperanza de un nuevo mañana.

Hagámoslo juntos (en todos los sentidos). 








domingo, 11 de mayo de 2014

Vuelve a casa ,vuelve.

De tú a tú.
Ya no sé si se creó antes la gallina o el huevo. Ya no sé si estando perdida me busqué o si fue del revés.
Sólo noto que el tren se ha paralizado en la estación de la desgana. Del querer sin poder. Del intentar sin conseguir. Del pensar sin sentir.
A veces me harto de correr incesantemente sin atraparme. A veces me siento en el portal esperándome, por si me arrepiento y vuelvo pidiendo perdón. A veces me cuesta empezar el día y salir de cama porque aún no llegaste y sigo esperándome. A veces soy incapaz de irme a dormir sin mí.
Y todo carece de sentido porque tú (yo) no estás (estoy).
Han robado mi alma. O yo vendí hasta el recuerdo de habérsela regalado al diablo.
-Desinteresada, indecisa, bloqueada, ausente, vacía, fría-.
Cojo un álbum y repaso mis fotos. Como si me echase de menos. Como si necesitase verme para recordarme. Pero, quién es esa chica? Me suena de vista. Se parece a alguien que tropieza con mi espejo por las mañanas. Se parece, vagamente.
Y así transcurren mis días, jugando a Pulgarcito. Dejándome pistas confiando en que algún día, aunque sea por engaño, llames a nuestra puerta.
Sin saber que hacer mientras, sin capacidad para ser algo diferente, te espero dentro, con los pies al calor del fuego apagado.
Atentamente, yo.

(Te echo de menos).

martes, 6 de mayo de 2014

I.T."V". emocional.

Son las tantas de la madrugada y la poesía, como siempre a esta hora, brota. Fluye entre saliva, cansancio y sudor.


Entre una incipiente metástasis de alcohol, te busco. Te miro.
Y me guardo ese instante con un fin eterno, donde los silencios son balas con carga radioactiva, auto-destructiva. Suicidios ordenados y planificados. Desesperación en busca de vida.


Escucho mil veces la misma canción, la melodía que genera tu forma de respirar, tus pasos, tus miradas (un tanto perdidas, a veces).
Y me pregunto; por qué?
Seré yo el espejo donde se pierden tus pupilas? donde se ahogan tus risas? donde estallan tus llantos?
Es difícil querer de forma prohibida. Con una señal de stop en cada tramo, o peor aún, un ceda el paso.


Querría ahora inventarme contigo mil historias nuevas, rescatar tesoros escondidos, bucear océanos aún no explorados. Jugar un rato más con el reloj. Reírnos de sus rutinarias agujas, desafiantes desde nuestra posición. Dándole un sentido a todas esas horas antes perdidas. Pilotando la nave del tiempo estancado.


Me gustaría que tus besos supiesen a despreocupación. Que tus miradas se estableciesen de forma estable. Que me tocases de forma honesta.


Harta de pensarte en silencio. De que me expliques sin decirme la verdad. De perseguirte por un laberinto de misterio e incertidumbre. Harta. Te escribo a las 6 de la madrugada, mientras las convenciones sociales duermen, para que no temas si decides quererme.


lunes, 10 de febrero de 2014

Un paso más hacia mí.

Pensando te soñé, dormida. Y despierta te encontré, perdida (un día cualquiera).
Ahora me acuerdo, me doy cuenta, lo entiendo. Ya nos habíamos conocido antes, inconscientemente, indirectamente. Allí. 
Donde revoloteaban pensamientos, donde fantaseaba revoluciones en las que enfrentaba remordimientos. En ese lugar.
No había ni un tú, nin un yo, ni un adivino quizás. No existía (aún) o no se había creado.
Hasta que me colocaste en mi sitio. Me enseñaste que mis palabras eran guerras perdidas. Que no valían nada, porque todo se sabía (decías). Se notaba.
Te quería.
Y no te sacaba la razón. No hacía falta. Sería perder el tiempo. Porque en lo nuestro (y ya lo sabía) todo escapaba, todo corría. El tiempo eran notas y nosotros una canción, que se acababa, como el día. Pero más rápido, más deprisa. Sin remordimientos de aquellos que continúan luchando, allí, en aquel lugar, el que cometí el error de enseñarte.

Quédate la llave y cierra la puerta al marchar.

Hoy voy a quedarme sola, dentro de mí, sin ti. Desbuscándote. 




domingo, 19 de enero de 2014

Refugiada.

Refugiada en la incertidumbre. Bañada en la desesperación. Secada en la rutina y la costumbre. 
Yo soy el viento que baila con la inercia de la vida. Los días que hacen esquina. Tus palabras dudosas. Esa soy yo.
Un espejo roto en la basura. Una mala costura. Un temblor. Una escurridiza carrera en falso asfalto.

Camino por el fondo del océano. Escarbo. Me mancho las manos. 
Encuentro algo. Mi pasaporte, pero está en blanco. Sólo aparece una fecha, caducada.
¿Será una pista? Reciclo ese pensamiento.

La película de mi vida se pasea en urbano. Me cruzo con ella. Ni me mira.
Creo recordar algo. Me agarro a ese pensamiento pero, como siempre, se escabulle entre una nube de humo. Gris. Espeso. Contaminado.
Vuelvo a caminar entre la niebla, donde los relojes están obsoletos (a Dalí le hubiese encantado).
Dentro de la tormenta se distingue un vals. Hasta en lo más lejano hay armonía. 
¿¡Un rayo!? Lo persigo. Lo busco. Me busco. Me mareo al girar. Descubro que ni mi sombra me ha seguido.

Respiro. Punzadas. Dolor. Taquicardia a ritmo de vals. Me dejo llevar.
Abandonada en tierra de todos y de nadie, ocupada, en un tiempo sin medida, bajo las normas y sin control. Ahogada en una sopa de letras la cual hace sólo apenas un rato había sido un océano. 


Hay días en los que preferiría no sentir, pero sí dormir.

René Aubry-Refuges.


jueves, 16 de enero de 2014

Forget me not.

El cristal está frío. Pero me gusta sentirlo así, mientras las gotas me hacen cosquillas desde el otro lado.
El cristal está empañado. Pero me gusta verlo así, y dibujar en él un "no te olvido" del revés, para que lo leas desde el otro lado.
A veces la lluvia me persigue hasta dentro de casa, se acuesta conmigo. Me retuerzo y la envuelvo. La abrazo. La mimo, incluso.
A veces creo que yo soy la lluvia. El sudor, la sangre, la saliva, el flujo.
Me despierto en una charca, empapada. Pero no tengo frío. Me incorporo y al instante, me desoriento. Estoy atrapada en la inmensidad. Dudo. Me asfixio.
Ahora soy yo la que está del otro lado. Tú estás dentro. Me escribes, pero no del revés.
No logro entenderte. Te grito al vacío. Sólo se descifra un llanto etéreo y frío.


Al fin estaba soñando, sin ti y contigo.

René Aubry. Seduction.